
Este viernes 25 de noviembre se fue Marta Bonora. Hacedora de un camino literario se desplegó como alma por él poniéndole la pasión que hay ponerle a las cosas para que se vivan, para que lleguen, para que persistan. Fundadora del Grupo Literario Acuarela y gestora de la Feria del Libro de Pehuajó, también pasó su vida por el canto y generó múltiples actividades en ese género.
"Lo que más me gusta en la vida es cantar", me dijo no hace mucho tiempo mientras compartíamos algunas palabras y sueños y tal vez en ese último recital que brindó en el Salón Blanco a mediados de año, se desplegó como nunca sabedora de su destino.
La despedimos, y el mejor homenaje es transcribir sus últimos versos, escritos en un momento determinante. Recuerdo que le insistí para que escribiera y participara de nuestra última Antología y en un esfuerzo profundo apareció una mañana con ellos.
Sueños en vuelo
Vuelan los sueños como pájaros liberados
de tan soñados.
Atropellados hienden el aire y la carne
por ser vividos.
En este momento aciago que se acomoda
se multiplica… tan retorcido
Al reverso del miedo va la esperanza
que me invade y me habita no se si alcanza
y mientras… sueño
sueño sueños soñados
precipitados y locos alborotados.
Sueño una luna sin sol que me enceguezca
que me deje partir toda enlunada
sueño un poeta loco para mi guerra
que de guerras calladas y no soñadas
yo sé tan poco.
Sueño canciones innominadas
y puertas que se abren y las ventanas
y el mar turquesa y bello insujetable.
Al reverso de sueños hay realidades
que como espejos rotos hieren el aire
ya no me importa sí que me importa
junto con la marea sueño y sonrío
con ese gesto loco del que no sabe.
La vida tan eterna, sabia y sinuosa
se encargará –celosa- de lo que sea
yo seguiré soñando que mi cuerpo es de sueño
no de otra cosa.